¿QUÉ ESTAMOS MIDIENDO CUANDO MEDIMOS AUDIENCIA?
Un informe sobre el streaming sanjuanino nos deja una pregunta más interesante que cualquier ranking: ¿qué estamos midiendo cuando hablamos de audiencia? Entre números, medios tradicionales, proyectos independientes y comunidades reales, proponemos mirar el ecosistema desde adentro y discutir qué significa construir una comunicación que llegue a la gente.
EDITORIALDAVID ALOS
8/14/2026


AUTOR
David Alos


Hace unos días apareció un informe que, de haber sido medido, ubicaría a PISTA Streaming entre los canales de streaming más vistos de San Juan. Y sí: nos pone felices. Nos enorgullece. Porque hace apenas seis meses que abrimos este canal, lo hacemos de manera independiente, autogestiva y sin pauta oficial, y aun así estamos disputando audiencia y construyendo una comunidad.
Pero antes de sacar pecho, queremos hacer algo bastante menos marketinero: mirar el informe y preguntarnos qué estamos midiendo cuando medimos audiencia.
Porque la discusión sobre quién es “el más visto” no es nueva. Durante décadas discutimos rating. La televisión y la radio peleaban por esos numeritos que parecían determinar quién existía y quién no. El problema es que muchas veces no discutíamos quién hacía mejor contenido, sino quién tenía el mejor número.
Con YouTube apareció algo diferente. Los números están ahí. Cualquiera puede entrar y ver visualizaciones, suscriptores, reproducciones. No necesitamos confiar ciegamente en una caja negra que nos diga cuánta gente supuestamente nos vio.
Y quizás lo más interesante de mirar los números concretos sea descubrir algo que durante muchísimo tiempo nos hicieron creer que era imposible: la distancia entre los medios alternativos y los medios hegemónicos no es tan grande como parecía. La brecha existe, claro, pero es mucho más corta de lo que imaginábamos. Y eso también es una buena noticia: significa que con recursos muchísimo menores, con seis meses de existencia y haciendo comunicación independiente, podemos construir una audiencia digna, suficiente y capaz de disputar atención. No necesitamos millones para demostrar que estamos llegando a la gente. Estamos llegando. Y eso, en sí mismo, ya dice bastante.
Pero incluso ahí aparece otra pregunta: ¿quién arma la lista y qué decide medir?
El informe que estamos analizando fue realizado por Andrés Poblete Ferreira, comunicador social mendocino que investiga para la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo y que, a través de su consultora, releva canales de distintas provincias. Es un trabajo que valoramos porque abre una discusión necesaria y porque, justamente, nos obliga a mirar el ecosistema del streaming sanjuanino.
Pero nos llama la atención algo: PISTA no aparece dentro de la medición.
Y ahí empieza una pregunta que no hacemos desde el enojo ni desde la descalificación del trabajo de nadie: ¿cómo se determina qué canal entra y cuál queda afuera? ¿Qué significa ser un medio nativo? ¿Se determina por cantidad de seguidores? ¿Por antigüedad? ¿Por inscripción? ¿Por reconocimiento? ¿Por visualizaciones? ¿Por algún criterio metodológico específico?
Porque si dos canales tienen números similares, pero uno aparece en la medición y el otro no, necesitamos saber qué los diferencia. Y esto no es un detalle menor.
También creemos que no alcanza con poner en una misma lista a medios tradicionales, grandes empresas periodísticas, canales vinculados a estructuras económicas importantes y proyectos independientes como si todos partiéramos del mismo lugar. No todos corremos la misma carrera.
Un medio con pauta oficial, una estructura de periodistas, cámaras, estudios, equipos técnicos y años de posicionamiento tiene un alcance económico y material completamente diferente al de un canal que se sostiene con autogestión.
Por eso, cuando hablamos de audiencia, también deberíamos hablar de inversión, estructura y condiciones de producción.
PISTA nos enorgullece especialmente por eso. Si somos uno de los primeros canales alternativos de San Juan, somos además el único de esos primeros puestos que funciona sin pauta oficial, de manera independiente y con apenas seis meses de existencia. Y si ampliamos la mirada y mezclamos medios alternativos, tradicionales y hegemónicos, también aparecemos entre los diez primeros.
Eso no significa que seamos mejores que nadie. Significa que, con una inversión muchísimo menor, estamos teniendo un impacto enorme. Y quizás esa sea una medición bastante más interesante que simplemente decir quién tiene más reproducciones. Porque una visualización no siempre significa lo mismo.
Para una estructura enorme, una persona puede ser apenas un número que suma al contador. Para un medio independiente, una persona que vuelve, comenta, comparte, participa, manda un mensaje o se queda mirando durante tres horas puede significar la construcción de una comunidad.
Y nosotros queremos hacer comunidad.
No una comunidad de marketing. No una base de datos. No una audiencia a la que hay que venderle algo.
Una comunidad que sepa quién está del otro lado de la pantalla y que también pueda sentir que nosotros sabemos quién está del otro lado.
¿Qué diferencia hay entre tener audiencia y construir comunidad?
Conseguir clics es relativamente sencillo. Un accidente, un robo, una pelea, una tragedia o cualquier imagen amarillista puede generar miles de reproducciones.
Pero una cosa es conseguir que alguien haga clic. Otra muy distinta es conseguir que alguien vuelva.
Y nosotros creemos que el periodismo y la comunicación tienen que preocuparse mucho más por lo segundo.
Por eso tampoco queremos convertir esta editorial en una competencia de “mirá cuántos tenemos nosotros y cuántos tienen los demás”. Nos interesa mucho más preguntarnos qué tipo de ecosistema de streaming queremos construir en San Juan.
Y ahí creemos que necesitamos algo que hoy no tenemos: un observatorio de audiencias y contenidos hecho desde San Juan, para San Juan.
No para decidir quién gana. No para alimentar egos. No para hacer un ranking de quién es más importante. Para saber qué está pasando.
Cuántos canales existen. Cuántos contenidos producen. Cuántos videos publican. Qué alcance tienen. Qué comunidades construyen. Qué formatos funcionan. Qué crecimiento tienen. Qué diferencias existen entre medios tradicionales, medios digitales y proyectos independientes. Y hacerlo con datos públicos, criterios claros y una metodología que cualquiera pueda consultar.
Por eso, a partir de septiembre, desde PISTA nos proponemos empezar a hacer nuestro propio relevamiento. Y si nos equivocamos, corregiremos. Si nos olvidamos de alguien, lo incorporaremos. Si los números dicen que estamos peor de lo que creemos, lo mostraremos. Y si dicen que estamos mejor, también.
Porque no queremos hacer propaganda de nosotros mismos. Queremos entender el lugar que estamos ocupando. Quizás eso sea lo más interesante que nos deja este informe.
No la posición en una lista. No el número. No si somos terceros, octavos o primeros. Lo interesante es que nos obliga a preguntarnos nuevamente qué estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo y hacia dónde queremos ir.
Y en esa pregunta aparece algo que para nosotros vale muchísimo más que cualquier ranking.
Hace seis meses empezamos PISTA porque creíamos que había otra manera de hacer comunicación. Seguimos creyendo lo mismo. Así que sí: nos abrazamos fuerte porque estamos orgullosos.
Pero después miramos para adelante. Porque el horizonte no está en el número que aparece en una planilla.
Está en la gente que nos mira, que nos escucha, que participa y que vuelve. Y si algo queremos demostrar desde PISTA es que una comunicación independiente no solamente puede existir: puede funcionar. Puede construir audiencia. Puede construir comunidad. Puede construir escena.
Y, sobre todo, puede ser una comunicación hecha desde el pueblo, para el pueblo. Eso, para nosotros, vale mucho más que cualquier ranking.


